De portugal me gusta el aire decadente de viejo imperio perdido. Algo que también pasa de una forma insólita y que se puede respirar en el país. Los portugueses viven todavía en el recuerdo del imperio (pero un imperio que ellos creen refinado, no como los otros, en lo que es una de las fábulas de construcción nacional más absurdas pero que los portugueses creen sin répicla) y tienen un aire de noble venido a menos -lo que en españa fue el ya difunto hidalgo- o de lacayo de gran señor, fiel incluso cuando el señor ya hace mucho que no es señor de nada. Portugal es decadente, sí, y eso me gusta. Me gusta porque no es un decadencia en la que se vaya a quemar lo poco que queda, una decadencia obscena en la que la violencia de las pasiones aparece desbocada, si no una decadencia resignada, como de vela abandonada que se consume poco a poco, una decadencia casi triste. Todo eso es un tópico, lo se, pero lo bueno de Portugal es que es un tópico.” Roger

Jardim da Mitra, Valverde, Évora, 2011, Andrea Morgenstern

Jardim da Mitra, Valverde , Évora, 2011, R. Roca

Detalhe de fachada, Lisboa, 2011, Andrea Morgenstern

 

Porta, Lisboa, 2011, Andrea Morgenstern

Excerto retirado daqui.